Es complicado entender el mundo porque no nos entendemos a nosotros mismos, somos tan complejos como la realidad que nos rodea, no comprendemos nuestro ser ni nuestra esencia, nos creemos la idea de ser sólo un numero, incapaz de generar cambio, guiado y cegado por el consumismo o una religión, nos da miedo tomar un rumbo distinto y poco común, nos asusta la diferencia, tememos caer en la decepción, el abandono y la soledad.
La desigualdad se encuentra normalizada, claro, si seguimos el camino de todos llegaremos lejos, ¿por qué estudiar algo social o algo relacionado con arte? Si eso en esta sociedad «no sirve porque no da dinero» es lo que escuchamos, esas voces que se encargan de destruir cada uno de nuestros sueños , porque se sale de lo convencional y nos mantiene vivos, sintiendo un poco la vida que transcurre con normalidad, escapando aunque mínimamente de la automatización y alienación en la que transcurre el mundo.
Pero, como diría el filósofo Michel Foucault ¿quién define la normalidad? Es tan variada como la raza humana misma.
Tal vez tengamos miedo de ser distintos, pero si somos el cambio no podemos retroceder ni mover un pie hacia atrás, nos necesitamos fuertes y sin dudas, sin miedos a ser juzgados por nada ni por nadie.
