Me levanté, estaba mareada, me dolían las piernas, me faltaba el aire, me ardían los ojos, me picaba la garganta, estaba golpeada, tambaleaba estando de pie, aunque mi visión me fallaba un poco, no podía concebir lo que mis ojos estaban viendo, seguí caminando y sí, a mi lado se acomodaba una montaña de gente muerta, ellos habían llegado al lugar y mataron uno a uno, sin importarles que fuéramos estudiantes, vaya, no me sorprende de estas personas. Siento mucho miedo, estoy completamente sola y me siento vacía sin mis compañeros. Mamá, fue el Estado, una vez te advertí lo que podía pasar pero claro, en una conversación despreocupada porque eres muy nerviosa, no creo que sepas dónde estoy pero me duele mi cuerpo y mi alma; están destrozados, todos con los que solía frecuentar para hablar de sueños rotos y el país que imaginábamos están fríos y pálidos, sus rostros reflejan los horrores de la violencia, mamá, intenté llamarte pero no tengo el celular, quiero gritar pero temo ser escuchada por uno de ellos, no quiero morir sin antes darte un abrazo y decirte que está bien, que estas cosas pasan en Colombia, que te amo, que grites y no calles nunca, caigo en el suelo y siento la humedad y el olor a sangre. Te quiero mamá, lo siento porque sé que te asustaba la idea de que estuviera en esto, tenías razón pero ya no hay vuelta atrás.
INCONCEBIBLE
Publicado
Me encanta
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me parece muy buena historia, además de eso, retrata muy bien la situación en Colombia frente a la educación pública.
Me gustaMe gusta